13.5.14

Buscadora

Cada persona afronta el cambio con una actitud distinta. Normalmente, yo lo llevo mal. Aunque sea la agente de ese cambio, aunque no escatime en tormentas para lograrlo. Pero... el miedo se controla mejor con los falsos ejercicios de orden y por eso cuesta aceptar la alteración de normalidades que, mal que bien, nos esconden aunque creamos que nos cobijan.

Mi amiga y vecina Noelia dice, sin embargo, que hay personas que somos buscadoras. Bajo esa primera capa de miedo a aquello que no controlamos, el impulso tira siempre hacia la exploración. Para ella, eso nos salva. La búsqueda. Convertir el camino en búsqueda y, por tanto, en aprendizajes. 

Visto así, el mundo que creemos desmoronándose adquiere otros matices. Explorar el corazón. Explorar el trabajo. Explorar la escritura. Explorar el cuerpo. Explorar los ritmos y los tiempos para aquellas pequeñas cosas que ayudan al equilibrio de todas las demás. Que el miedo no nos someta en el proceso.

Cuando Laura conoció la casa nueva -el cobijo de esta búsqueda desde hace ya algunos meses- dejó un mensaje en la pequeña pizarra que yo misma colgué en la todavía más pequeña cocina:


Por eso, entre todo el caos, volver a los proyectos que una vez intuí como viables, interesantes, estímulos. ¿Un blog para conciliar trabajo, escritura y lo que vulgarmente llamamos aficiones? ¿Tan personal? ¿Otra vez, tú que tantos blogs adolescentes a tripa abierta? ¿Otra vez, tú que apenas fuiste capaz de tomártelo en serio unos meses cuando lo creaste? 

Somos de Sísifo, de dar cabezazos contra la misma pared, de encariñarnos con las piedras y no cejar. Testarudas, vaya.

Bienvenidas y bienvenidos de nuevo. Nos resituamos.

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